Europa se replantea su futuro: Media docena de analistas reflexionan en el Palacio Kursaal de San Sebastián sobre los retos de la UE en seguridad y dependencia de suministros

El encuentro forma parte del ciclo de conferencias Cinco Retos, Una Europa, organizado por EuroBasque en colaboración con el Gobierno Vasco, y reivindica el papel de la Conferencia sobre el Futuro de Europa para reformar el funcionamiento de la UE.

Donostia-San Sebastián, 22 de noviembre de 2021.

La jornada “Una Europa geopolítica: de la dependencia a la autonomía estratégica” ha reunido a media docena de analistas en el Palacio Kursaal de San Sebastián, que han reflexionando sobre los retos en seguridad y dependencia de suministros y energía a los que se enfrenta la Unión Europea en un escenario postpandémico. Irune Zuluaga, Presidenta de EuroBasque, ha dado comienzo a la jornada subrayando que la “autonomía estratégica europea debe asegurar la estabilidad, entendida como la seguridad física pero también económica, social y demográfica de las ciudadanía de la UE. Debe mantener la capacidad de definir nuestros estándares, incluidos los medioambientales, climáticos, industriales, y tecnológicos”. El reto, en palabras de Zuluaga, es “ser más consistentes en el uso de nuestras herramientas y hacer un mejor uso de ellas. Ser menos dependientes y ganar más influencia”.

Ante un público notablemente joven, la Secretaria de Acción Exterior del Gobierno Vasco Marian Elorza ha recordado que esta jornada se enmarca en el conjunto de seminarios organizados para promover la participación de la ciudadanía vasca en la Conferencia para el Futuro de Europa, iniciativa del Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea: “Pretendemos que la sociedad participe en el ejercicio de debate lanzado en mayo, que se susciten debates, ideas y propuestas para reconfigurar el funcionamiento de la UE para recogerlos en el documento que elaborará el Gobierno Vasco, intentando que este ejercicio amplio de democracia directa involucre directamente a la juventud”.

Elorza ha señalado los retos a los que se enfrenta la UE en la actualidad: “La pandemia ha exacerbado tensiones latentes en un mundo cada vez más fragmentado y en competición por el poder. Europa trata de hacerse hueco en un mundo cada vez más polarizado entre EEUU y China. El modelo energético va a transformase y eso dará lugar a grandes ajustes a nivel mundial. Somos vulnerables en sectores como el de los semiconductores o el equipamiento sanitario, que hemos comprobado que son absolutamente estratégicos”.

Conferencia sobre el Futuro de Europa: herramienta necesaria

Francisco Aldecoa, presidente del Movimiento Europeo en España y director de la Representación Civil en la Conferencia sobre el Futuro de Europa, ha considerado fundamental que aumente la participación en esta iniciativa, tanto por parte de la ciudadanía como de los estados. “Europa ha empezado a hacer una reforma integral y de carácter federal. Los fondos europeos, la gestión de la vacunación, el pasaporte europeo… son cuestiones federales. Vemos, pues, que las reformas federales han comenzado, y la Conferencia tiene que hacerse eco de ello”. Aldecoa también ha señalado que es necesario reforzar el papel del Alto Representante de la UE y del Servicio Exterior, que tiene algunos límites a enmendar, y hay distintas propuestas: “Nadie está hablando de ejército distinto a las fuerzas de cada estado, sino más bien en algo equivalente a las misiones militares actuales”. Igualmente ha señalado que la gestión de la inmigración “está verde, pero algo hay que hacer al respecto”.

Según el Secretario General de EuroBasque, Igor Filibi, “hay problemas que han explotado con la pandemia, pero se venían arrastrando desde Maastricht. Nunca venía bien hacer ciertas reformas, pero ese proceso de cambio ya está en marcha a nivel institucional, y es la Conferencia para el Futuro de Europa. Es el momento de tomar decisiones, porque el resto de actores mundiales están haciendo los deberes para adaptarse a los tiempos actuales. Quizá debamos ser más ágiles, pero hay que recuperar la capacidad de actuar”.

Un diagnóstico de las dependencias de la UE

El director adjunto del periódico La Vanguardia y experto en Europa Enric Juliana ha dibujado el mapa de dificultades a las que se enfrenta la UE: en el oeste, el Brexit y los esfuerzos del Reino Unido por revitalizar su relación con Estados Unidos; en el este, los países que años atrás formaron parte del bloque soviético -“que querían entrar en Europa para mejorar su calidad de vida, no para incluirse en otra estructura administrativa”-, y la relación con los países del sur, como Marruecos, que proveen al continente de energías y combustibles y la sitúan en situación de dependencia.

Juliana ha apuntado a una cuestión “que tiene que ver más con lo espiritual: los europeos, siendo la sociedad más próspera que ha existido en la historia de la Humanidad, en este momento se sienten desgraciados. ¿Cómo es posible, con estos estándares de vida de los que disfrutamos? Porque volvemos a sentirnos vulnerables: hay una corriente de extraño resentimiento, hay algo de enfermedad espiritual ahí”.

Por su parte, Alicia García Herrero, miembro senior del think tank Bruegel, ha señalado que la fragmentación de Europa juega en contra de la UE, que en el escenario internacional es percibida como débil. “Necesitamos una política exterior común, e ideas para adaptarnos a un mundo que cambia muy deprisa, y ahí los jóvenes son muy importantes. Dentro de muy poco el mundo no va a ser democrático, como ya está ocurriendo en muchos sitios, y en ese sentido Europa tiene que ser la esperanza”.

El profesor de Economía en la UPV/EHU Antonio de Lecea ha incidido en la percepción de debilidad entorno a Europa: “La impresión en Estados Unidos y en diversos círculos de Asia es que la influencia política y económica de Europa en el orden global es decreciente. Asia considera el siglo XXI como el suyo y Estados Unidos se resiste a aceptarlo e intenta activamente frenarlo. Con Estados Unidos y China concentrados en una lucha por la hegemonía, la UE, vecina de Rusia y de un círculo de países inestables, navega las tormentas. Europa cuenta con activos importantes a pesar de su mínimo poder militar. Sus principales bazas son su tamaño y nivel de bienestar, y su experiencia en mantenimiento de la y paz en globalización a nivel regional”. De Lecea apuesta por la gobernanza multilateral, el refuerzo de la estructura militar y una estructura de política exterior más integrada.

Raquel Jorge-Ricart, analista de política tecnológica y digital en el Real Instituto Elcano, ha señalado que la UE está trabajando mucho en regulación, pero no hay diplomacia tecnológica y dependemos mucho de terceros países en la nube. “Necesitamos una política compartida en materia de sanciones y ciberseguridad, estándares de calidad para dispositivos tecnológicos”. Jorge-Ricart detecta que “en la gobernanza global las organizaciones creadas tras las II Guerra mundial, no están absorbiendo las discusiones relacionadas con el desarrollo tecnológico. Y no se trata de saber de tecnologías, sino de saber hacer política exterior y decidir cómo marcar líneas de actuación en cuestiones tecnológicas”.

Isabel Álvarez, profesora de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid ha afirmado que “en plena pandemia, en Europa está cada vez más extendida la idea de que no debemos depender de suministros exteriores. El impacto del COVID supone la interrupción o al menos desaceleración de los flujos de comercio. La paralización de la actividad y la restricción de la movilidad han dañado las cadenas de valor: la mitad del comercio mundial está en manos de 500 multinacionales, que acumulan el 80% de las inversiones extranjeras. Ante esto, tenemos que pensar en posibilidades de diversificación para ganar en autonomía y resiliencia a nivel europeo”. Pensar en autoabastecimiento en Europa es “ilusorio”, pero se pueden “repensar las exportaciones: los países europeos de nuevo ingreso son los que producen los bienes y servicios más parecidos a los que nos vienen de China.” Álvarez ha señalado que la UE está quedando por detrás de sus competidores en Inteligencia Artificial y desarrollos farmacéuticos, pero en las tecnologías medioambientales Europa aún muestra ventajas relativas. Hay que aprovechar eso”.

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